Son especialmente reconocidos en el Hospital Zatti de Viedma. Además se sumaron este año al Hospital Pedro Ecay de Patagones.
Desde 2017, un grupo de artistas transforma hospitales, escuelas y hogares con intervenciones que promueven el deseo, la risa y la salud emocional.
En tiempos donde el bienestar emocional cobra cada vez más relevancia, un grupo de payamédicos de Viedma y Carmen de Patagones viene demostrando que el humor y la creatividad pueden ser grandes aliados en el camino de la salud.
Lo que nosotros tratamos de hacer dentro del hospital y en cualquier intervención es desdramatizar el ambiente, buscar siempre el deseo profundo de la persona, encontrar el juego, la magia”,
explicó Jessica, con la energía que los caracteriza.
Jessica Nervi, una de sus integrantes, visitó los estudios de Radio Noticias (105.5) y compartió cómo este movimiento artístico-terapéutico viene creciendo desde su nacimiento en 2017, junto a sus compañeras Natalia Giménez y Rocío Escobar.
Inspirados en el legado del Dr. Patch Adams y bajo la estructura de la ONG Payamédicos fundada en Argentina en 2002 por el Dr. José Pellucchi, este grupo no solo trabaja en centros de salud, sino también en jardines, escuelas, hogares de personas mayores y espacios con personas con discapacidad.
“La promoción de la salud es una de nuestras principales actividades. Empezamos por algo tan básico como el lavado de manos, y desde ahí desplegamos todo un universo lúdico”, detalló.
La propuesta de los payamédicos se basa en la idea de que, más allá de la enfermedad, siempre hay una parte “sana y deseante” en cada persona. Por eso, lejos de llamar “pacientes” a quienes visitan, prefieren hablar de “producientes”: “Queremos producir el deseo de vivir, de jugar, de conectar”.
No obstante, ser payamédico no es una tarea fácil, ni mucho menos redituable, ya que se trata de voluntarios que de forma autogestiva y respetuosa se capacitaron en dos etapas: la payateatralidad (expresión artística) y el taller de payamedicina (formación teórica).
Consultada por la recepción del público, Jessica reconoció que “lo nuevo a veces genera incomodidad”, pero destaca que el respeto es la base de cada intervención: “Tenemos mucha formación para saber cuándo acercarnos y cuándo no. Nunca invadimos”.
Este tipo de acciones no solo alivian momentos difíciles, sino que también abren una puerta a sanar desde lo emocional, demostrando que en el hospital, también puede haber espacio para el arte, la risa y la esperanza.



